Artículo publicado en Revista Fertilizar Nº 13 – año 2009

Autores: Rodríguez, MB (a), J Diez (b) y ME Toncovich (b). (a) Fertilidad y Fertilizantes. Facultad de Agronomía (UBA). mrodrigu@agro.uba.ar (b)(c) EEA INTA Salta. jdiez@correo.inta.gov.ar; mtoncovich@correo.inta.gov.ar

Introducción: El rol del N en el cultivo de tabaco. Entre los países productores de tabaco, la Argentina ocupa el quinto lugar. El tabaco tipo Virginia se cultiva principalmente en las provincias de Salta y Jujuy (Figuras 1 y 2). Juntamente con el Burley representan el 96 % de la producción nacional (SAGYP 2008). En el cultivo de tabaco tanto la calidad como el rendimiento se ven regulados por la disponibilidad de nutrientes y agua. El corto ciclo de vida del tabaco (90 a 120 días) y el elevado promedio diario de extracción de nutrientes condicionan las oportunidades para ajustar la oferta de nutrientes al cultivo (Moustakas y Ntzanis 2005). El nitrógeno (N) es el nutriente que más afecta el desarrollo de la planta de tabaco en comparación con los otros macronutrientes (Edwards 2005) (Figura 3). La deficiencia de N se traduce en escaso desarrollo de tallos y hojas, amarillamiento de hojas basales amarillas y reducción del rendimiento. El objetivo de manejo comprende tanto la obtención de máximos niveles de materia seca como la formación de un producto de alta calidad (Bozhinova 2006). La disponibilidad de N incide en la calidad del tabaco, ya que mejora el desarrollo de color en el proceso de curado. Asimismo, se estableció un efecto favorable de los nitratos sobre la combustibilidad y el gusto.

 

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